
Cuando en la sociedad no están claros, como así tampoco las políticas sanitarias, ni las educativas, nos encontramos con las mismas fallas y las mismas “trampas mortales” que las existentes dentro de este tipo de grupos familiares: la sensación de no salida, de muerte, de transgresión, de confusión, de indiscriminación. Nadie ordena nada. No hay ley, no hay ideales, ni modelos de identificación, ni de autoridad. Entonces, todo se complica aun más.
En la actualidad podríamos decir que las drogas constituyen “experiencias individuales” que producen que el sujeto se encierre dentro de si, o bien que se aísle de lo que le es insoportable, generando estados artificialmente provocados y sostenidos a un precio muy alto: su propia destrucción. Obviamente estas experiencias individuales determinadas por cuestiones sociales y culturales. El consumo de drogas puede aparecer como expresión de diversas situaciones:
Poder ser parte de un sistema, estar dentro de un sistema.
Haberse quedado fuera de ese mismo sistema, del que esta sometido o excluido
La búsqueda de una “idealizada libertad y felicidad”.
La rebeldía de los sistemas dominantes,
Como un modo de adquirir una identidad, de ser alguien,
La ilusión de los “paraísos portátiles”,
Como una forma de escapar del inevitable dolor de vivir.
Algunos de estos modos en lo individual se extenderán a las relaciones con los demás generando particulares formas de vincularse con los otros.
La adolescencia es un pasaje de la infancia a la edad adulta, difícil pero natural. Cuando el pasaje de simplemente difícil pasa a ser gravemente problemático, hay que ir a los padres .en esa relación encontramos el origen de las dificultades que vive el joven. Este, como todo ser humano, precisa seguridad y, en ésta etapa, es de los padres que viene la seguridad.
La necesidad de vivir riesgosamente aparece por primera vez, de manera intensa y frecuente en la adolescencia. Durante la infancia el niño no pone voluntariamente su vida en riesgo porque no tiene necesidad de saber como es el mundo. En la adolescencia, en cambio, se busca conocer el mundo y sus limites, descubrirlo; descubrimiento este que va acompañado por una toma de riesgos a través de los cuales experimentara situaciones nuevas, mas o menos peligrosas.
La adolescencia – que significa tanto adolecer como crecer- es un terreno fuerte para que puedan advenir diferentes patologías psíquicas o de tipo adictivo, que evidentemente no aparecerán de la nada, sino que tendrán relación con la historia del sujeto.
Teniendo en cuenta un panorama global y considerando la drogadicción como una sociopatia se pueden anunciar las siguientes hipótesis:
Al ser nuestra sociedad una sociedad de consumo, es por la misma razón una sociedad de adicción. Para mencionar las adicciones mas afines a las drogas pero culturalmente toleradas, el tabaco, el café y el alcohol son de gran difusión y gozan de cierto prestigio. a drogadicción aparece en términos generales como el fenómeno típico de una sociedad de consumo que al mismo tiempo permite una adaptación o una huida efímera y aparente de la misma.
La aceleración histórica tiene como síntoma patológico la anfetaminizacion De hecho las drogas mas frecuentemente consumidas en el país son la marihuana y anfetaminas; el 20% de anfetaminas y anoréxicos y 18% de marihuana y anfetaminas. Lo que se procura mediante estas drogas es la creatividad subjetiva y la reducción de la fatiga y la depresión. Por lo tanto la situación social moderna de carrera vertiginosa y sin metas visualizables que brinden seguridad en el crecimiento y maduración humanas, es el caldo de cultivo para una adolescencia que en la anfetamina y en la marihuana encuentran solución a este problema existencial.
A la miopía y hasta ceguera de la humanidad con respecto a los valores humanos y humanizantes, a la chatura de la vida a a los grandes problemas de hambre y analfabetismo, la juventud responde con el LSD, la mezcalina, la marihuana en altas dosis y, en menor escala en nuestro país, la cocaína y los opiáceos. La droga adquiere aquí el carácter de denuncia contra una sociedad estigmatizada de inauténtica, hipócrita y en contramarcha con la historia, y de evasión de esa realidad para configurar grupos marginales con una misión paranoica. La adolescencia se revela contra nuestra cultura.
Es muy común que los jóvenes que hacen uso indebido de drogas hayan comenzado su carrera adictiva con el propósito de superar la inseguridad e inhibición que en la niñez surge cuando falta una sana dependencia a mensajes y límites claros. La dependencia de la droga viene a suplantar una dependencia existencial necesaria de la que careció una etapa importante de sus vidas.
En el fenómeno de la drogadicción adolescente estamos con claridad ante un proceso o proyecto de muerte que remite a la misma sociedad y su cultura en deterioro, incoherencia y autodestrucción. Los mismos jóvenes piensan así en sus momentos mas lucidos. Por ejemplo, en un lugar de tratamiento de siete jóvenes solo uno veía en al droga un valor positivo como forma de pensar y vivir mientras que el resto la consideraba evasión de la realidad o suicidio o, en general, algo negativo (un problema de consecuencias, una felicidad artificial, una vaciedad)
No podemos olvidar que los adolescentes constituyen la población etariamente mas vulnerable por vivir una situación de transito. Por lo tanto es la que mas se hace eco de los desequilibrios, fisuras, deformaciones y atentados contra el hombre de esa misma sociedad. Es común que los jóvenes se sientan hartos de la sociedad no queriendo saber nada de la misma o viviéndola con repugnancia.
Una labor reeducativa de importancia tiene como objetivo lograr la aceptación de esa sociedad donde no todo esta perdido. Solo entonces es posible iniciar una nueva etapa en el tratamiento: la resocializacion en la paulatina integración. Un drogadicto suele ser un delincuente en potencia porque el tráfico se trueca en el medio expeditivo para conseguir la droga. La problemática de la delincuencia aflora continuamente a través de toda ala experiencia con estos jóvenes. Por esta misma razón la tarea reeducativa es prioritaria.